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EL PALAU

 

Miguel Hurtado Balaguer

 

INTRODUCCIÓN

En el presente trabajo se pretende poner de manifiesto el estado del Palacio dels Sorells después de la restauración de 1973, comparándolo con el estado en que se encontraba antes de la restauración; queriendo poner de manifiesto los elementos conservados y los elementos añadidos y otros que han sido suprimidos.

Cabe destacar el lamentable estado de conservación en que se en­contraba El Edificio (hasta el punto que se pensó en su demolición) y pese a ello conservaba toda la belleza de su traza; a pesar de haber sufrido desastrosas reconstrucciones (que no se le pueden llamar restauraciones) que desde el siglo XVIII hasta la actualidad ha padecido.

La actual restauración ha sido positiva en cuanto que se han suprimido todos aquellos deterioros que se habían infringido al edificio. La restauración actual además de reforzar su fábrica ha pretendido "embellecer" el conjunto en favor de una monumentalidad que no tenía, aunque no por ello la pobreza y sencillez arquitectónica le mermaba belleza.

Bien es cierto que no sabemos hasta que punto ciertos vanos y ventanas que dan al patio interior, en los deterioros sucesivos, existieron o se le incorporaron; lo cierto es que no correspondían al estilo del edificio en el estado anterior a la actual restauración y que ahora se han conservado en favor de una mejor iluminación y simetría. Los Elementos aportados por la restauración a la decoración de estas ventanas, se ha hecho con un estilo de acuerdo con el original bien logrado, que no desdice del conjunto arquitetónico.

Lo cierto es que se ha podido conservar uno de los pocos pala­cios señoriales del siglo XV existentes en la provincia de Valencia, que incomprensiblemente olvidado ha permanecido inhiesto en el transcurso de los años. Pocos son los autores que se han ocupado de él dada la escasa bibliografía encontrada al respecto.

Para situarlo en el tiempo y comprender mejor el estilo de la obra, se desglosa por una parte la ascendencia del señorío y los orígenes del gótico valenciano, así como sus influencias

y características, describiendo el edificio tal como lo recordamos y aportando  documentación

fotográfica anterior a su restauración.

 

I. SITUACIÓN GEOGRÁFICA

El Palau dels Sorells está enclavado en la parte Oeste de la plaza de Albalat dels Sorells, pequeña poblaci6n que dista 7 Km. De Valencia en plena comarca de 1'Horta Nord; la carretera nacio­nal 340 atraviesa la población longitudinalmente de Sur a Norte. También se accede a esta población por el ferrocarril eléctrico de vía estrecha (hoy Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana F.G.V.) de la linea Valencia-Rafelbuñol.

 

II. TITULARES DEL SEÑORIO ANTERIORES A TOMAS SORELL

            Es sabido que Albalat dels Sorells era en tiempos de la dominación árabe una alquería habitada por un grupo de campesinos que, al igual que ahora, cultivaba la tierra. El nombre Albalat puede provenir del árabe "al-balad" que significa la ciudad o de "al-balat" que significa camino. Lo más probable es que provenga del segundo nombre, ya que en tiempos de la dominación romana pasaba por Albalat la Via Augusta.

Antes de la conquista de Valencia por Jaime I el lugar de Albalat estaba formado por dos partes  Albalat de Alfauquia (o de arriba) y Albalat aciflia (de abajo).

Sin pretender elaborar una cronología sobre los antecesores del Señorío (que no es este nuestro cometido) tan sólo citaremos los señores más representativos que lo tuvieron en propiedad hasta la edificación del palacio para situarlo en el tiempo de su construcción.

Jaime I hizo merced del lugar de Albalat de Alfaquia el 1 de ju­lio de 1258 a Sanxa Pereç d'Aguilar, la que había dado anteriormen­te, a Eximen de Navasques.

Según cita Mateu Rodrigo en su ensayo "Sobre l'ascendencia d' Ausias March" perfectamente documentada, dice: " Albalat Era 1305 senyoriu de Guillem Celom, ciutadá de Valencia i jurat tres vegades de la ciutat, en poder del cual continuava el 15 de juny de 1327. Entre aquesta darrera date i 1332 tingué d'efectuarse l'adquisició del lloc per Pere march, car, en 28 de febrer d'aquest any, el tressorer ja en la senectud feia donació del rnateix al seu fill Jacme". Aunque de hecho Jacme March no lo recibiera en testamento hasta el año 1336 según cita Mateu Rodrigo en el mismo artículo. Lo tuvo un posesi6n hasta 1352; ya que por la defunción de Pericó niarch, hermano de Jacme, éste recogió e1 patrimonio familiar de Pericó y tuviera que desplazase a Barcelona,  para tomar posesión de sus bienes patrimoniales ". . fosen sis motius que el dugue-ren a desprendre   d'Albalat. El comprador del lloc va ser el mestre racional de la Cort de Pere el Cerimoniós, Berenquer de Codinachs, promient personatge, Senyor de Mislata i de Benimamet. El 27 de març de 1352 March per mig del seu procurador, Francesc d'Esp1ugues, donava possessió a aquell de senyoriu, reconeixent-li, el 16 d'abril següent, la propietat de l'alqueria d'Albaladejo, en terme d'Albalat, que era així mateix compresa en la venda".

Los descendientes de Berenguer de Codinats mantuvieron en pro­piedad el señorio, en 1433 y por falta de sucesión masculina la heredó Beatriz de Codinats casada con mosén Francisco Aguila y Romeu. En los últimos decenios del siglo XV decayó la potentada casa de los Aguiló; hasta que en 1480 Franscico Aguiló Romeu de Codinats, hizo venda del señorio a Tomás Sorell y Sagarriga. El Barón de San Petrillo cita  " y por otro auto de compra ante el escribano de Valencia Juan Toda, adquirió el lugar de Albalat, junto con los derechos del mismo, a los señores de aquel lugar que lo eran Francisco Aguiló Romeu de Codinats, Beatriz su mujer y su hi­jo Luis, en 8 de marzo de 1480" y que Mateu Rodrigo transcribe el texto del acta notarial en su artículo antes citado.

Pasando a llamarse desde entonces Albalat dels Sorells, en lu­gar del denominado hasta entonces Albalat de Codinats. "Tomás Sorell descendía de una familia de acaudalados comerciantes... más tarde por su persona de gran relieve se le nombró justicia  y Caballero de Fernando el Católico y por aquellos años edificó el Palacio en la jurisdicción de su señorio. El monumento lo dejaría em­pezado Tomás Sorell antes de morir, que fué en 1491 y regularmente lo debió de continuar construyendo, lo mismo que el desaparecido de Valencia, su sucesor y sobrino Bernardo Sorell y Aguiló, el cual  suponemos que lo terminaría antes de fallecer, que fué en 1508. Puede consultarse al respecto "Los senores de Albalat" en "Cosas añejas".

También es posible que el propio Tomás Sorell lo terminara antes de morir, con lo que tenemos una fecha probable de su terminación entre 1491 o 1508 como fecha tope. Es significativo que la construcción de este palacio coincide con las fechas datadas de la construcción de la Lonja de Valencia, de forma que cuando la Lonja se empezó, el palacio dels Sorells estaría en plena construcción o próxi­mo a su terminación.

 

III. CARACTERISTICAS DEL PALACIO DELS SORELLS

Edificio de planta cuadrangular con cuatro torres en los ángu­los y patio central descubierta y tres plantas. Su orientacian es fachada pricipal al Este, las fachadas exteriores son de mamposte­ría de ladrillo revocado con argamasa de arena y cal, y sólo tie­ne sillería en el ángulo de la torre del homenaje y en el dintel de la puerta de arco de medio punto con dovelas no tan grandes co­mo las del resto de los palacios góticos. Desde le puerta princi­pal se accede al patio central a través de un vestíbulo que prece­de al patio, al que se entra por un arco apuntado de ladrillo (ac­tualmente revocado). El patio es netamente de estilo catalán, la escalera de acceso al primer piso, de disposici6n angular ocupa el ángulo lateral derecho. Lugar donde está emplazado el pozo, y donde estuvo el poyo para descabalgar, a la altura del primer tra­mo se accedía al studi o entresuelo, y el segundo tramo da acceso al primer piso que desemboce a un pasillo o galería porticada de arcos ojivales y columnillas de fino fuste estriado de sección cuadrifoliada, y los capiteles característicos de la época; toda la galería se apoya sobre dos arcos adosados al muro Oeste del pa­tio.

A la izquierda del patio y en el muro Sur hay un arco carpanel rebajado o escarzano, y que por una pequeña puerta se accedía al huerto.

En el muro Este del patio hay una galería descubierta  sobre la cual se apoyaba una escalera de planta cuadrada (casi de cara­col) que daba acceso al segundo piso. La única ventana gótica que da al patio es la situada en el muro Norte sobre la escalera prin­cipal, donde quizá estuviera situado el comedor. El resto de las ventanas abiertas no existían por la menas entorno a 1920 (tal co­mo puede apreciarse en las fotografías adjuntas) posiblemente se

abrieran en fecha posterior pero no más tarde de 1928 en que ya aparecer. E1 primer piso está distribuido en cuatro grandes salo­nes que confrontan con los muros que formen el cuadrado del patio y cuatro habitaciones pequeñas, las que corresponden a las cuatro torres.

Los suelos estaban decorados al estilo de la época alternando con ladrillos rojos, cuadrados, con azulejos. cerámicos del siglo XV, los de rosetas "escarabatets" en su fase primitiva, de les que quedaban algunos retazos antes de la restauración actual y el res­to del pavimento se había repuesto en las partes rnás deterioradas con misma disposición pero con azulejos del siglo XVIII posiblemente repuestos en dicho siglo.

Los techos muy sencillos con viguería en sentido trasversal al salón, sin decoración alguna.

En el segundo piso la disposición es similar a la primera planta recibiendo la luz del exterior y no del patio. En la fachada principal exista un ajimez con dos vanos y columna cilindrica central y capitel, y en las fachadas Sur y Oeste reciben la luz ex­terior por una serie de ventanas muy sencillas con dintel rectangular y arco carpanel o escarzano muy rebajado.

Los tejados son de teja moruna y con vertientes al exterior desde el patio.

Las torres una en cada ángulo del edificio, cuadradas y con pequeñas ventanas de arco de trébol de escasa altura sobre el segundo piso, só1o quedaba en pie la torre del Homenaje donde esta­ba situado el zuncho o abrazadera de silleria  que soportaba el asta de la bandera señorial. Había perdido sus almenas  posiblemente en el siclo XVIII colocando una serie de pir6culos y Pernos que desaparecieron o Cueron derribados durante la querra civil espanola del SC. Las otras tres torres desmoronadas posiblemente por algún terremoto o demolidas en la "restauración" del siglo XVII.  De la existencia de las cuatro torres almenadas, es tradición Po­pular por los antepasados trasmitieron y constataron la existencia de las mismas en época anterior. De ello da fe Onofre Ezquerdo,  nobiliario valenciano de finales del siglo XVIII que cita: "y en 1480 el de Albalat de codinats en la huerta de Valencie de D. Luis Aguiló Romeu de Codinats, desde cuyo tiempo ha mudado el lugar el renombre y hoy lo tiene de Albalat dels Sorells, donde hay un hermoso castillo con cuatro vistosas torres ".

De la utilidad de las dependencias podíamos decir que toda planta baja estaba destinada a usos agrícolas. El  Studi o entresuelo podía ser una dependencia privada del señor o podía haberse destinado a cocina ya que poseía una chimenea en él, en el semisotano situado debajo de él podía estar situada la bodega; al mismo nivel del Studi y el ala oeste estaría el lugar destinado al almacén de follaje (pallisa), debajo del cualestaba situado el establo o caballerizas y a ras del suelo del patio. En la torre Sudoeste a nivel del partio estaba situada la sala de los escuderos y en su parte superior el granero.

El primer piso destinado a las dependencias de la familia señorial, las cuatro pequeñas de las torres destinadas a dormitorio y las grandes destinadas a comedor o de recepción.

En la segunda planta se destinaría a graneros o almacén de productos del campo (cambra o andana) también podían estar allí la vivienda de los criados.

 

VI. AUTORES QUE LO HAN RESEÑADO

Pese que este palacio ha pasado inadvertido a muchos historia­dores de arte y a personas que han tratado de resaltar los monumen­tos artísticos valencianos, al menos algunos lo mencionar o han dedicado algún artículo a cerca de él; es por tanto oportuno transcribirlos aquí para poner de manifiesto su opini6n, para que se perciba da una forma evidente las características arquitectónicas de dicho palacio así corno para evidenciar el estado de desolación y abandono de que había sido objeto en los últimos años.

Veamos lo que acerca de esto nos describen estos autores que aunque es bien poca cosa no deja de ser significativo y meritorio.

El Barón de San Petrillo en 1919 en "Cosas añejas" hace una genealogía de la familia Sorell titulada "Los Señores de Albalat" y encabezándola dice: "Sentenciado a muerte el palacio de Alacuás, queda en primer término el de Albalat que le sigue en importancria entre los edificios privados y época foral, situados en las proxi­midades de Valencia" ... "No era en su conjunto de forma amazacota­da y pesante como otras construcciones análogas, antes al contra­rio, tenía cierta graciosa esbeltez sin perder el aspecto severo y señoril, cuando levantaba sus cuatro torres en el centro del ca­serío que en demanda de amparo y defensa se arrebuja a su alrededor.

Perdura el castillo cosa rara en la misma familia de sus primi­tivos señores jurisdiccionales, en los descendientes de aquellos poderosos Sorells".

Lamperez quiza. sea el primero en los historiadores de arte que 1o mencione " El palacio de Sorell en Albalat (Valencia).- Tiene aquí nota especial como representativo de un tipo de casa señorial valenciana. Tomás Sorell, primogénito de una familia de ricos negociantes, se retir6 de los negocios y compró el señorio de Albalat, fue Justicia y Caballero de Fernando el Católico, y edificó el palacio en la cabeza de su señorio.

Como muría en 1491, tenemos una fecha límite de la obra. Fué ésta del tipo dicho; planta cuadrangular, con torres cuadradas en las esquinas. En los muros aparecen aun empotrados, los ventanales góticos. Los salones se extienden el rededor del patio, con delga­das columnas y arcos apuntados, y en él, amplia escalera. Subsiste en buen estado, aunque destinado a muy humildes oficios".

Veamos lo que dice José E. Galiana Soler en un artículo publicado en la Revista Valencia Atracción en 1926 "... en la huerta valenciana está situado a 8 Km. de Valencia Albalat dels Sorells y que en ella se conserva el palacio-castillo testimonio de su grandeza en la odisea de su historia: monumento valioso, cuyos res­tos venerados son suficientes elementos para deleitar al verdadero artista y visitante culto, con el sólo gusto de transportarse a otros siglos y convivir por unos momentos con aquella fastuosidad, imponente que era patrimonio del feudalismo en las rancias mansiones de los señoríos.

En 1a Baja Edad media, la arquitectura gótica valenciana fue muy sobria y sencilla, influida naturalmente por las modalidades medios de vida y hasta por razones de historia. En nuestro solar, su estilo fue influenciado por la arquitectura mahometana. De esta verdadera tendencia quedan pocos ejemplares en tierras de Valencia.

E1 palacio- Castillo de Albalat pertenece al tipo de planta cua­drangular con torres en los ángulos (de la que sólo queda en pie una), patio con galería de arcos, escalera adosada a ellos y techos de viguería. Esta mansión tiene nota muy especial, por ser el tipo más representativo de un estilo de casa señorial netamente valen­ciana. Tomás Sorell descendía de una familia de acaudalados comer­ciantes; sobrándole capital, se retira de sus empresas y compró el señorío de Albalat. Más tarde por ser persona de gran relieve, se le nombró Justicia y Caballero de Fernando el Católico y por aquellos años edificó el castillo-palacio en la jurisdicción de su señorío  El monumento lo dejaría empezado Tomás Sorell antes de morir  que fue en e1 1491 y regularmente lo debió de continuar construyendo, lo mismo que el desaparecido de Valencia, su sucesor y sobrino, Bernardo Soler y Aguiló, el cual suponernos los termina­ría antes de fallecer, que fue en 1508.

En la plaza del castillo, cuyo nombre recuerda el origen se levanta este palacio, de planta simétrica, con tres torres desmochadas y une altiva. Sus cuatro torres en su época de esplendor fueron almenadas, y hoy  los pomos y pinaculos que ostenta la única torre pertencecen a la desastrosa restauración que se le hizo en el siglo XVII. En la parte alta junto al ángulo salido, aún conser­va el zuncho o abrazadera de sillería, con su apropiado soporte, en donde descansaba el asta de la bandera señorial.

           En sus muros aparecen aún tapiados los ventanales góticos, al­gunos ostentan delicados ajimeces. En el romántico portalón de le fachada hay un escudo posterior a la edificación del monumento, y por los desvanes de la mansión se guarda el verdadero.

El palacio en su interior, consta de amplia planta baja, entre­suelo (o studi) , principal y cambras (o desván).

El zaguán todavía conserva el sabor de su época, allí hay pre­ciosos arcos rebajados sobrelos que descansan las crugias del principal, dando lugar a las caballerizas, vestibulo y dependencias de la servidumbre.

Aún se puede admirar, junto a la escalera de honor, el poyo que los antiguos magnates usaban para cábalgar y descabalgar en sus correrías.

            Es muy notable la escalera de honor que descansa sobre un airo­so arco portanquil, termina en el piso principal; es un buen ejemplar de los pertenecientes al siglo XV. Una modesta portada de un gótico sencillo, da paso a la elegantísima galería constituida por cinco esbeltas columnillas, de fuste estriado longitudinalmente con capiteles floridos y unidas entre si por cuatro ventanales de ojiva equilátera. Un sencillo antepecho corre en toda la construcción. Lo más hermoso que ostenta el patio es el notable ajimez, que con su delicado parteluz y la puerta acortinada que da acceso al entresuelo o studi, han escapado a la destrucción por el modernismo.

Los pavimentos hay algunos antiguos, como los diminutos azule­jos de la rosa sobre otros rojos; todos los demás son contemporá­neos. Los techos están a la usanza de los tiltímos del siglo XIX, pintados y con cielo raso; sus paredes estás recubiertas de pape­les y pinturas modestas.

Sus tres fachadas interiores son muy parecidas a la principal, y también sufren con enfado a la estética, la ocultación en sus muros una serie de ventanales con ajimeces, empotrados en sus lien­zos.

Desde el jardín se pueden contemplar los remates que decoraban las tres desmochadas torres. Por su estado de conservación es después del de Alacuás, el más interesante de los edificios particulares medievales que existen en las proximidades, el de Albalat dels Sorells. Su último propietario fue D. Andrés Cargallo caballero descendiente de la noble familia de los Gil Dolz del Cas­telar".

 

VII.      DATACION DE LOS ELEMENTOS SUPRIMIDOS Y APORTADOS POR LA RESTAURACION ACTUAL.

Ya hemos mencionado que la restauración de 1973 se hizo con un alarde de monumentalidad de la que carecía el edificio, queremos decir con ello que debía haberse respetado al máximo las elementos originales del edificio, que aunque más rústicos, no por ello menospreciables, ya que le conferían un carácter más personal y propio; sin pretender imitar otros monumentos más relevantes aunque fuesen del mismo estilo. Evidentemente no se ha modificado su estructura, y los cambios aféctan fundamentalmente a vanos y ventanas así como su emplazamiento, ubicados de una forma simétrica y en favor de una mejor iluminación natural del exterior.

           Con esta restauración se han suprimido acertadamente todos los deterioros que se le había infrigido al edificio a lo largo del tiempo. El principal acierto fue suprimir un entresuelo añadido seguramente para vivienda "del estatger" y que cubría el vestíbulo y las dos torres de la fachada principal cubriendo el arco apunta­do de acceso al patio; se entraba a esta vivienda por el primer tramo de la escalera principal por una puerta situada junto al studi. Este arco apuntado por el que se accede al patio quizá al suprimir dicho entresuelo quedase en mal estado  a consecuencia de las vigas incrustadas en él, y por ser éste de ladrillo no se pudiese dejar el ladrillo a cara vista que hubiera sido lo desea­ble por lo que se optó por recubrirlo con un lucido de argamase, no muy acertadamente por cierto.

           Se suprimía también el studi que se hubiera podido conservar; se eliminó, desafortunadamente, la puerta del  studi que era origi­nal   del   edificio  

           De arcada conopial. Se suprimió el poyo de desca­balgar que estaba junto al pozo y al pie de la escalera, el pozo era cubierto, no sabemos si fue así desde su construcción pero se sustituyó el brocal por otro mas ornamentado y de sillería.

Se ha eliminado el establo y el entresuelo situado encima de él.

Subiendo por la escalera y a la altura de la galería había un arco conopial y al lado una pequeña lápida con inscripción, que ha sido suprimido, y la lápida ha desaparecido. 

Se ha derribado con fortuna el tabique que cubría el arco donde se apoya la escalera. Las puertas de Entrada a la vivienda señorial eran de yeso e imitaban la original del studi, se han repuesto por  arcos adovelados de medio punto con sillería.

            Se ha conservado en su lugar el ajimez original situado sobre la escalera, y se ha emplazado otro ajimez frente a éste imitándolo. En el salón este se ha abierto una ventana que da al patio so­bre la galería descubierta, es un ajimez con tres parteluces (dos maineles).        En el salón oeste se ha abierto otra ventana de arco carpanel y de sillería, sobre la galería porticada

Se ha suprimido la escalera de acceso al segundo piso que des­cansaba sobre la galería descubierta de la fachada interior este, y en la actualidad se accede al segundo piso por una escalera que ocupa la torre Noroeste.

Ya en el exterior y en la fachada principal se ha modificado la puerta de entrada al edificio que aunque de proporciones mas reducidas era la original, y se le han añadido sillares para lograr mayor esbeltez. Sobre, la puerta la ventana que daba a la plaza que no era original, se ha colocado un ajimez sin columnas ni capiteles. El ajimez central del segundo piso se ha conservado como puede verse en las fotografías adjuntas.

Las pequeñas ventanas treboladas de las torres se han conser­vado añadiendo otras que faltaban. Se han levantado las tres to­rres derrumbadas  a la altura de la del homenaje que permanecía en pie y se almenaron, pero con poca fortuna, ya que la proporción de las almenas es raquítica y desdice en el conjunto.

            La fachada sur que tenía dos ajimeces no simétricos, se han hecho de los dos uno central y simétrico con dos maineles. En el segundo piso se han descubierto todas las ventanas que sé tabica­ron ganando en fidelidad a la traza original. La pequeña puertezuela de acceso al jardín se ha hecho de proporciones mayores con arcada~nueva de medio punto y dovelas a semejanza de la puerta principal.

En la fachada oeste había una ventana no original y se ha repuesto por un ajimez con dos maineles y capiteles, toda ella nueva.

En el segundo piso se han abierto las ventanas tabicadas al igual que en la fachada Sur. Las ventanas de la torre Noroeste son diferentes a las del resto de las torres, pequeñas ventanitas con un cilindro hueco y crucecita en la parte superior de las del tipo llamadas saeteras.

Los suelos que estaban muy deteriorados, y ya descritos anterior­mente, se ha hecho nuevos de patimento hidráulico con alfardones y cuadrados; los azulejos originales se han guardado y otros se han agrupado en paneles para la decoración.

Los artesonados son los originales restituyendo en algunos lu­gares las vigas deterioradas.

El revoque o enlucido de las fachadas exteriores realizado al estilo actual le ha restado carácter al edificio por lo que no ha sido demasiado acertado.

Pese a todo ello, se ha podido salvar uno de los pocos edificios del gótico civil valenciano, existentes en la provincia de Valencia; ha merecido la pena todo el esfuerzo por conservar esta pieza de indudable valor histórico y artístico, que ha sobrevivido a todos los abatares que sufrió en tiempos pasados.

Actualmente está destinado a las dependencias del Ayuntamiento del municipio. La planta baja se ha destinado a biblioteca y sala de exposiciones.